La limpieza de cutis profunda ayuda a remover las células muertas superficiales de la piel, a corregir los poros dilatados y mejorar el aspecto de ésta.
Una limpieza facial profunda es una gran manera de mantener tu piel con aspecto joven y saludable. Además, es imprescindible antes de cualquier procedimiento de hidratación facial o aparatología, puesto que favorece la absorción de los nutrientes y activos de cremas y ultrasonidos que solamente serán beneficiosos si adentran profundamente en la piel. Con ello, mejoramos la producción de colágeno y elasticidad del rostro, ya que es mucho más fácil en una piel libre de toxinas, suciedad y células muertas.
Nuestros cuidados o descuidos pasan factura a nuestra piel con el paso de los años. A veces, por más que nos apliquemos en nuestra rutina facial, la piel necesita estar limpia para absorber los principios activos de las ampollas y cremas hidratantes. La limpieza de cutis es un gran respiro para la piel, y aún más si padecemos de acné o eccemas.
Sin dudarlo, necesitas tener cuidados extras, ya que el sol y el maquillaje podrían exacerbar esas condiciones.
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Por Qué es Esencial: La contaminación ambiental, el maquillaje, el exceso de sebo y las células muertas se acumulan en la piel diariamente, obstruyendo los poros e impidiendo que respire adecuadamente. Esta acumulación no solo causa problemas estéticos como puntos negros y brotes de acné, sino que también acelera el envejecimiento prematuro al dificultar la regeneración celular natural.
El Método de los 10 Pasos:
1. Desmaquillado: Eliminación completa de maquillaje y protector solar con productos específicos que no agreden la piel.
2. Limpieza superficial: Primera limpieza con gel o espuma limpiadora según el tipo de piel para eliminar impurezas superficiales.
3. Análisis dermatoscópico: Evaluación profesional del estado de la piel con luz especial para identificar necesidades específicas.
4. Peeling enzimático: Aplicación de enzimas naturales que disuelven las células muertas sin agresión mecánica.
5. Vaporización: Apertura de poros mediante vapor de ozono que además desinfecta y oxigena.
6. Extracción: Remoción manual profesional de comedones (puntos negros) y milia (puntos blancos) con técnicas que no dañan la piel.
7. Alta frecuencia: Aplicación de corriente de alta frecuencia que desinfecta, cicatriza y estimula la circulación.
8. Mascarilla personalizada: Aplicación de mascarilla específica según el tipo de piel (purificante, hidratante, calmante o antiedad).
9. Tonificación: Restablecimiento del pH natural de la piel con tónico específico.
10. Protección: Aplicación de sérum, contorno de ojos, crema hidratante y protector solar para sellar los beneficios del tratamiento.
El respiro necesario: Este tratamiento es literalmente el respiro que tu piel necesita. Al desobstruir los poros, la piel recupera su capacidad de oxigenarse, transpirar y regenerarse eficientemente. Es el paso fundamental antes de cualquier otro tratamiento facial (Dermaroller, Dermapen, peelings, etc.) porque una piel limpia absorbe hasta 10 veces mejor los principios activos.
Frecuencia recomendada: Para pieles normales a secas, se recomienda una limpieza profunda cada 30-45 días. Para pieles grasas o con tendencia acneica, cada 21-30 días. Para pieles sensibles, cada 45-60 días con protocolo adaptado.
Resultados inmediatos: Desde la primera sesión, notarás la piel más suave, luminosa, oxigenada y receptiva. Los poros se ven visiblemente más pequeños, el tono es más uniforme y la textura más refinada. Es un tratamiento que combina resultados estéticos inmediatos con beneficios de salud dérmica a largo plazo.